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La narrativa incriminatoria de Samuel Rodríguez Medina: entre distopía y ausencia(s)

La Dra. Silvia Datteroni, egresada de la Universidad de Granada y directora de la Società Dante Alighieri de Granada, nos concedió el honor de reseñar La ausencia, de Samuel Rodríguez Medina.

 

La narrativa incriminatoria de Samuel Rodríguez Medina: entre distopía y ausencia(s)

En La ausencia, Samuel Rodríguez Medina aborda diferentes temas, difíciles de resumir en una trama cohesiva, puesto que cada cuento introduce un micro-mundo específico, hecho de miedo y oscuridad. Sin embargo, todas las situaciones presentadas se remontan a una misma problemática –lo latinoamericano– a la vez que derivan en ella. El trait d’union de los cuentos que componen el libro es el trauma, analizado en todos sus matices, y la sutura ideológica empleada por el autor para hilvanar las vivencias de sus protagonistas es una escritura distópica que termina revelándose la única opción estilística posible.

A través de un variado escenario narrativo, Rodríguez traza idealmente un mapa geográfico del trauma que a veces encierra y otras veces empuja fuera de los límites literarios y humanos trazados previamente. De esta manera el autor recorre el continente, de México a Argentina, recuperando a través de la escritura una memoria “traumatizada” imposible de defender, y que reflorece puntualmente entre pérdidas y ausencias. Dominick LaCapra a este propósito propone una diferenciación entre estas dos condiciones: mientras la pérdida tiene que ver con una experiencia traumática concreta, la ausencia parece ligada a acontecimientos de gran magnitud cuyo origen no somos capaces de ubicar cronológicamente en el arco temporal de la Historia.

En este sentido, la adherencia a la perspectiva histórica difiere, ya que la ausencia se estanca en el pasado y tiende a la repetición compulsiva del trauma, universalizando las consecuencias de todo acontecimiento. De ahí que en La ausencia no parece haber espacio para la Historia, sino para sus efectos que se proyectan al infinito dentro de un tiempo y un espacio alternativo; inclinándose por una temporalidad abierta de la narración, Rodríguez nos restituye una atmósfera histórica indefinida, a la vez que familiar, a través de una serie de cuentos que acaban convirtiéndose en un acto de denuncia necesario.

Del Doctor Roitman a Cortázar, pasando por el silencio del protagonista del cuento llamado “Alister”, el autor insiste en la impotencia verbal, cívica y personal de sus personajes, que refleja el trauma estructural de un continente. 

 

Silvia Datteroni

Directora

Società Dante Alighieri de Granada

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