Filosofía

Leé el prólogo de Pensar con Deleuze: Prólogo no filosófico para un libro de filosofía

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En este libro se reúnen cuatro ensayos filosóficos, cuatro experimentaciones del pensamiento, cuatro mensajes arrojados al mar en botellas, cuatro meteoritos errantes por el universo caótico. ¿Qué se puede esperar de la actividad del pensamiento en nuestra época? ¿Cuál es la utilidad de la filosofía en el mundo actual dominado por las ciencias y las técnicas? ¿Por qué dedicar tiempo al pensamiento, a la escritura y a la lectura de estos textos? ¿Hay que justificar, todavía, a la filosofía?
Los textos reunidos en este libro son algunos de los resultados generados por un seminario-taller de lectura de obras del filósofo francés Gilles Deleuze durante el año 2013 en la Biblioteca Leopoldo Marechal de la Universidad Nacional de La Matanza, en el cual participaron personas de distintas procedencias y formaciones (estudiantes de distintas carreras, docentes de diversas disciplinas, empleados administrativos, profesionales, técnicos, etc.). Los participantes manifestaron que la lectura y discusión de los textos les había permitido pensar la realidad de otra manera, plantearse problemas nuevos, responder a preguntas que se habían formulado en otros contextos y aplicar los conceptos al ámbito específico de su formación o profesión. Destacamos estas evaluaciones porque echan por tierra algunos prejuicios arraigados respecto a la filosofía y al pensamiento en general, y porque esperamos obtener resultados análogos de la lectura de los trabajos presentados en este volumen.
Sin duda, los distintos lectores hallarán cosas disímiles en las apropiaciones que hagan de los textos. Sin embargo, es necesario aclarar que no son discursos dirigidos a los filósofos o a los estudiantes de filosofía. No son artículos dirigidos a especialistas o iniciados. Si bien cada uno tiene su estilo, sus condiciones y sus objetivos diferenciados, todos los artículos son accesibles y comprensibles sin muchos presupuestos y desde distintos planos. En este sentido, los cuatro textos persiguen uno de los objetivos explícitos del seminario: dirigirse a un público amplio y diverso.
Los cuatro capítulos, por lo tanto, no deben entenderse como disciplinas diferentes o especializaciones filosóficas, sino como ensayos en planos superpuestos o interpretaciones temáticas que resuenan unas en otras.
Por supuesto, en todos ellos se trabaja con nociones, se apropian pensamientos, se crean conceptos. No se trata de representar la realidad o de imaginar las cosas. Los conceptos no solamente nos instalan en un mundo, sino que también son las herramientas por las que la realidad (y nosotros en ella) deviene. Los conceptos no son propiedad de los filósofos ni de ninguna especialidad profesional, ni siquiera de los seres humanos. Los conceptos constituyen el plano dentro del cual se produce y actúa el pensamiento. El plano del pensamiento pone y distribuye las condiciones para plantear los problemas y para responder a ellos. Estos textos no dejan de plantear problemas, nuevos problemas. En este sentido, podría decirse, abren mundos nuevos.
Es difícil ubicarse en una nueva realidad. Es muy difícil representarse esta situación porque creemos que no existen territorios por descubrir, que toda la Tierra está “mapeada”, que los satélites han fotografiado cada metro cuadrado del globo terráqueo. Suponemos que la época de los descubrimientos ya terminó, que no hay posibilidades de encontrarse en la situación de los adelantados y de los descubridores de los siglos XV, XVI o XVII. Damos por sentado que la consigna de Carlos V (plus ultra, más allá) solo podría señalar hacia el universo fuera de la tierra. Pero el pensamiento siempre ha apuntado a las grietas, a las fallas, a las rupturas, a las discontinuidades, y nunca ha dejado de hacerlo. En este libro se ofrecen ejemplos de esta actividad.
Muchas personas creen que la filosofía es una disciplina que pertenece al pasado y que ha sido superada por las ciencias y por las técnicas. Los textos de este libro muestran que la filosofía no es una disciplina general, abstracta y desconectada de la vida, ni una especialidad que solo puede ser comprendida por algunos eruditos alejados de la realidad cotidiana de las personas o de los problemas de la vida diaria. Los artículos reunidos en este volumen también muestran que la actividad del pensamiento consiste en crear conceptos que hagan posible el planteo de nuevos problemas: pensar, sentir, desear de otro modo… vivir de otro modo. Desde su inicio, la filosofía se ha concebido como una acción, como una praxis, como un modo de vida, que solo puede realizarse desplegando el plano del pensamiento. No se trata en ningún caso de reducir la realidad a lo imaginado o representado, sino de inventar y construir un mundo nuevo. La filosofía es esencialmente práctica incluso cuando se mueve en el plano del pensamiento puro. Como consecuencia, la filosofía nunca deja de ser política, ética, arte, técnica, polémica, lucha, deseo. Esto puede ‘explicar’ las materias o los temas abordados en los cuatro capítulos que componen este libro: se ocupan de una realidad que se construye y deviene, de la acción ética, de la creación artística y de la producción del deseo. El primer capítulo pone las bases para pensar la realidad de otra manera, sin apelar a la noción de fundamento o de verdad, para lo cual construye los conceptos de inmanencia y devenir. El segundo capítulo se propone pensar la acción de otro modo, redefiniendo los problemas de la ética desde la perspectiva de la potencia de los seres. El tercer capítulo despliega, diferencia y contrapone tres lógicas musicales para resaltar la fuerza creativa y destructiva de una armonía nomadológica. El cuarto capítulo enriquece la comprensión del concepto de repetición en la tradición psicoanalítica ensamblando las perspectivas de Lacan y Deleuze proponiendo una nueva manera de pensar el deseo.
Los textos se mueven en cuatro planos interconectados que remiten unos a otros siguiendo el hilo conductor común. En la tradición escolar de la filosofía estos planos fueron considerados como disciplinas de la filosofía o materias para el pensamiento: metafísica, ética, estética y psicología, pero desde la perspectiva en que nos situamos, se trata de pensar de otro modo la realidad, la acción, la creación y el deseo. De allí el subtítulo de este libro.
El título también habla de la acción, de la actividad, del pensar. A diferencia de cierto prejuicio que remite el pensamiento a una actividad solitaria y desconectada, el título sugiere un pensamiento “en relación”, un “pensar con” otro. Y propone otro singular: Deleuze. ¿Por qué Deleuze? Más allá de las modas que suelen concentrar la atención de los consumidores de cultura en los diferentes momentos de la historia para extinguirse en corto tiempo después de haber producido más humo que calor, Deleuze parece haber generado una enorme actividad productiva que ha trascendido el ámbito nacional (francés) y el europeo, tanto como el ambiente filosófico erudito o especializado. Su pensamiento se caracteriza por la creatividad y originalidad donde parecía que estábamos condenados a repetir a los grandes autores sin que fuera imaginable alguna novedad o diferencia. Sus conceptos móviles, mutantes, hicieron posibles apropiaciones, territorializaciones, acoplamientos y devenires en ámbitos tan diversos y con tal productividad que su estilo singular y la trama de problemas que plantea pueden detectarse en los más diversos ámbitos de la cultura y en los más extraños lugares. Sin embargo, el propósito de este libro no es divulgar la filosofía en general ni el pensamiento deleuzeano en particular, sino producir actos de pensamiento. La enseñanza y divulgación son necesarias e imprescindibles y no son tareas fáciles, pero no son los objetivos de este libro. En él se desarrollan, obviamente, las condiciones que hacen posible esta nueva manera de pensar pero no se reduce a aquel objetivo. Los autores se proponen otras metas, responder a otras preguntas, plantear otros problemas. ¿Cómo pensar de otro modo? ¿Cómo orientar la acción en una situación de crisis? ¿Cómo llevar las fuerzas hasta su límite y crear un mundo nuevo sin ser tragado por el abismo y la destrucción? ¿Cómo conseguir que el deseo no se agote en el aburrimiento y la rutina?
Estas son algunas de las cuestiones que se plantean en esta obra. Sin dudas, el lector encontrará o inventará otras muchas conectando su lectura con las actividades y contextos en los que está inmerso. No es posible ni deseable limitar o pautar esta proliferación. Por el contrario, nuestra pretensión es recibir algunos ecos y reflujos de los movimientos generados por el texto.

Dr. Ricardo Etchegaray
Noviembre de 2013

 

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